viernes, 24 de abril de 2020

Prueba de desempeño grado 10, Lengua Castellana y Lectura Crítica


INSTITUCIÓN EDUCATIVA EFE GÓMEZ
PRUEBA DE DESEMPEÑO
LENGUA CASTELLANA
PERIODO: 1
GRADO: 10°
DOCENTE: JESÚS DAVID GONZÁLEZ ÁLVAREZ

1.      El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, fue escrito en los albores del barroco español, año 1605. Dicha obra narra hazañas de caballería, es un lenguaje épico, pero se destaca principalmente  en su estilo narrativo, el cual corresponde a una: 
a.       Novela.
b.      Narrativa española.
c.       Tragedia.
d.      Comedia.

2.      El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, marcó un hito importante en la literatura universal, ya que superó considerablemente géneros de la literatura grecolatina, en especial el género:
a.       Épico.
b.      Lírico.
c.       Dramático.
d.      Teatro.

3.      La característica primordial del barroco español, estuvo acompañado del pensamiento de autores como Quevedo. La aportación más importante de este autor fue:
a.       Los eufemismos.
b.      Las lítotes.
c.       El hipérbaton.
d.      La símil.

4.      El barroco español contempló aspectos fundamentales para el campo de la literatura universal; entre ellos encontramos:
a.       El culteranismo y el conceptismo.
b.      El culteranismo pleno.
c.       La didáctica.
d.      Las leyendas de caballería.

5.      El barroco europeo como antesala al renacimiento,  no solo contempló el arte, la literatura, la ciencia y la filosofía. En este periodo se cultivó a gran escala:
a.       Los humanismos.
b.      La antropología.
c.       La teología.
d.      La física.

6.      Durante el renacimiento, se cultivó el arte, la ciencia, la filosofía, los humanismos en general. esta idea surge como fruto de la mirada:
a.       Grecolatina.
b.      Latina.
c.       Griega.
d.      Italiana.

7.      La obra de Ovidio, “Las metamorfosis”, durante el renacimiento permite  afrontar de manera crítica las explicaciones de los diferentes fenómenos naturales a través del mito. Muchos de estos mitos generaron un sinnúmero de derivaciones denominadas:
a.       Epónimos.
b.      Homónimos.
c.       Hipérbaton.
d.      Polisíndeton.

8.      Los juglares hicieron uso de la tradición oral para difundir la literatura durante la edad media. Las jarchas, al igual que los poemas épicos eran de carácter:
a.       Anónimos.
b.      Bucólicos.
c.       Juglarescos.
d.      El autor plantaba su firma al final.

9.      El cantar del Mío Cid, es un poema de carácter anónimo, está escrito en verso y regularmente los cánticos son:

a.       Asonantes.
b.      Disonantes.
c.       Rítmicos.
d.      Arrítmicos.

10.  En el periodo del renacimiento se privilegió la moral, las buenas costumbres, el hombre íntegro y ético. Por lo tanto hubo una excelente aceptación  de la filosofía.
a.       Estoica.
b.      Platónica.
c.       Aristotélica.
d.      Hedonista.

11.  Los grandes representantes de la literatura medieval fueron: Dante Alighieri, Francesco Petrarca, Giovanni Boccaccio. Quienes hicieron referencia a los géneros de la épica, lírica y narrativa respectivamente. Dichos escritores cultivaron primordialmente una literatura moralizante, a este tipo de literatura, también se le conoce con el nombre de:
a.       Didáctica.
b.      Dialéctica.
c.       Lírica.
d.      Épica.

12.  Los renacentistas tuvieron presente autores latinos por encima de los autores griegos. Los autores más representativos fueron:
a.       Cicerón, Ovidio y Séneca.
b.      Horacio, Catulo y Terencio.
c.       Terencio, Catulo y Ovidio.
d.      Plauto, Ovidio y Virgilio.

13.  Las jarchas son originarias de:
a.       Arabia.
b.      Persia.
c.       Oriente medio.
d.      Europa central.

Responde las preguntas de la 14 – 18, de acuerdo a la siguiente información.

DON QUIJOTE DE LA MANCHA.
(Fragmento)

Aquí dio un gran suspiro don Quijote; y dijo: yo no podré afirmar si la dulce mi enemiga gusta, o no, de que el mundo sepa que yo la sirvo; sólo sé decir (respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide) que su nombre es Dulcinea, su patria el Toboso, un lugar de la Mancha: su calidad por lo menos ha de ser princesa, pues es Reina y Señora mía. Su hermosura sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de la belleza que los poetas dan a sus damas. Que ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta consideración puede encarecerlas y no compararlas. El linaje, prosapia y alcurnia querríamos saber, replicó Vivaldo. A lo cual respondió Don Quijote: no es de los antiguos Curcios, Gayos y Escipiones Romanos, ni de los modernos Colonas Vrsinos; ni de los Moncadas y Requesenes de Cataluña; ni menos de los Rebellas y Villanouas de Valencia; Palafoxes, Nucas, Rocabertis, Corellas, Lunas, Alágones, Urreas, Fozes y Curreas de Aragón; Cerdas, Manríques, Mendozas y Guzmanes de Castilla; Alencastros, Palias, y Meneses de Portugal: pero es de los del Toboso de la Mancha, linaje, aunque moderno, tal que puede dar generoso principio  a las más ilustres familias de los venideros siglos. Y no se me replique en esta, sino fuere con las condiciones que puso Cerbirino al pie del trofeo de las armas de Orlando que decía: “Nadie las mueva que estar no pueda con Roldán a prueba”.
DE CERVANTES, Miguel. Don Quijote
de la Mancha (libro I, capitulo XIII). Madrid:
 Instituto Cervantes, 1997.


14.  Al elaborar el inventario de las familias renombradas de la península, don quijote intenta.

a.       Igualarse al prestigio de dichas familias.
b.      Exaltar la estirpe de su bien amada.
c.       Menoscabar la ascendencia de dichas familias.
d.      Poner en entredicho el abolengo.

15.  El tema central del fragmento extraído de Don Quijote gira en torno a:

a.       Denunciar el limitante socio afectivo imperante en la Mancha.
b.      Aclarar sus emociones frente a Sancho Panza.
c.       Convencer a su escucha de la importancia del linaje en el amor.
d.      Confesar sus sentimientos y exaltar su amada.

16.  En la proposición “yo no podré afirmar si la dulce mi enemiga gusta, o no, de que el mundo sepa que yo la sirvo”, la palabra “enemiga” tiene la función de:

a.       Señalar el irreconocible odio entre Dulcinea y don Quijote.
b.      Aludir a los rasgos psicóticos latentes en la dama amada.
c.       Esbozar la complejidad emocional que inscribe el amor.
d.      Afirmar la dualidad de gratitud y odio que siente don Quijote.

17.  La palabra “alcurnia”, destacada en el texto, puede ser reemplazada por:

a.       Abolengo
b.      Rango
c.       Raza
d.      Aledaño

18.  El fragmento puede ser titulado como:

a.       El amor cortesano y la crisis de la posmodernidad.
b.      Dulcinea del Toboso: una mujer insaciable.
c.       El arcaico don Quijote y su amor caduco.
d.      El amor cortesano encarnado por don Quijote.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS  Y CIBERGRÁFICAS.

Hipertexto lenguaje. Bocanegra Robles J. Quiroz Arango M.C. Fajardo Rueda S. Editorial Santillana. Santa Fe de Bogotá Colombia. 2010. Pág.  09 – 95.


Grafiti, plan de lectura y escritura. Suárez Beltrán, M. L. Batidas Pérez, R. Editorial Norma. Santa Fe de Bogotá Colombia. 2012.  Pág. 45, 173 y 174.



martes, 21 de abril de 2020

Derechos del lector


Fragmento, El Corazón Delator.


EL CORAZÓN DELATOR, (Fragmento).

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
El corazón Delator, Edgar Allan Poe. Fragmento.